Maratón de Sevilla 2017. Semana -1

12 Feb

Ya estamos otra vez en la pomada. Se encadenan los días y estoy a una semana del maratón de Sevilla 2017.

El año pasado me quedé con ganas. Mi cuerpo se resiente con las tiradas largas y al final tuve que renunciar a Sevilla y correr Barcelona.

La preparación de este maratón ha sido diferente a todos los anteriores. No he preparado maratón como tal sino que estoy entrenando triatlón. El objetivo de este año son los 70.3, y mientras llega el primero en abril, vamos a correr Sevilla.

Voy con ganas, como siempre, y voy con Mikel, también como siempre. Es imposible explicar las sensaciones que tengo cuando corro con mi hijo mayor los últimos 15 kilómetros de un maratón. Cuando le veo entrar en carrera mi corazón se acelera. Él está pendiente de todo, de taparme el aire con su cuerpo, de que tome isotónico, de que coma.

Hemos corrido, nadado y pedaleado juntos decenas de kilómetros. Hemos viajado y competido por toda España. No hablamos mucho la verdad, no hace falta.

A 7 días de Sevilla no voy a enunciar frases de esas motivadoras. Mi orgullo y honor están a salvo. Es algo totalmente idiota correr un maratón, no merece la pena defenderlo.

He disfrutado mucho estos 3 meses y medio de entrenos, también he dejado muchas cosas en el camino, seguro que demasiadas.

Acabado Sevilla, habrá pocos cambios. El plan es completar tres medio ironman este año, va a haber poco tiempo para lamerse las heridas.

No os prometo que va a ser el último. Ya sabéis cómo es esto.

 

 

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Las caras de un maratón

11 Mar

 

Zurich Barcelona Maratón 2016. 97 entrenos. 1055 kilómetros.

 

Estoy mal hecho (pero soy feliz)

6 Mar

El  cinco de octubre del año pasado decidí volver a correr un maratón. Dos años de triatlón me han dado muchísimas alegrías pero correr maratón y sobre todo, preparar uno, es una experiencia que añoraba.

El objetivo inicial era el maratón de Sevilla en febrero de 2016, y los entrenos iniciales parecían cumplir la previsión, hasta que la cosa se complicó.

A tres semanas del arranque y acumulando ya 72 kilómetros semanales el gemelo izquierdo dijo basta. Una molestia inicial se fue transformando poco a poco en un dolor punzante que me perforaba el vientre del músculo. Un dolor que incluso me hacia parar un entreno y tener que volver cinco kilómetros andando a casa.

Desde entonces fisio, indiba, punción seca, más fisio, más punción, osteópata, otro fisio, más indiba, traumatólogo 1, tramumatólogo 2, otro fisio, y vuelta a empezar.

Todo parece que se resume en una cuestión sencilla: estoy mal hecho.

Desde nacimiento tengo las caderas en resorte. Esta dolencia no me afecta en la vida diaria, pero con la carga del entreno y la edad , mis caderas ya no están para bailar rockandroll.

cadera

Resumiendo mucho: mis caderas tienen un funcionamiento limitado. La fascia lata  roza sobre la parte superior del fémur y este roce continuo acaba transmitiendo tensión y dolor a rodillas, soleo, gemelos y tobillos. Es como una cuerda que siempre esta en tensión en mis caderas y rompe el equilibrio del cuerpo de cintura hacia abajo.

Han sido cinco meses duros, largos, en los que he tenido que parar y volver a coger ritmo continuamente. Meses con rodajes entre algodones, sin poder meter tiradas largas ni subir el ritmo temiendo una nueva recaída. Curiosamente, en este tiempo ha habido también resultados maravillosos. Kilómetros a 3:50 o la San Silvestre de El Campello a 4:08 de media me han proporcionado la fe que me hacía falta.

Sevilla acabó por caerse del calendario y Barcelona ocupó su lugar. Ahora estamos a seis días de esta cita y ya está todo hecho.

Hoy mismo he hecho la última tirada larga. Una tirada de sólo 25 kilómetros y a un ritmo lento de 5:03. No he podido meter kilómetros en la preparación, la semana con más carga ha sido esta última con 77 kilómetros. No ha habido series tampoco ni ritmos fuertes.

Pero los datos son sólo eso, datos. Quedan seis días de tapering por delante en los que tengo que cuidar mi pobre cuerpo de cara a la batalla del día 13.

No miro hacia atrás. Pienso en el maratón del domingo, en las emociones maravillosas que esta preparación me ha dado a pesar de las lesiones, en esa sensación de correr redondo que he encontrado en ocasiones. El maratón me hace feliz, suena raro, lo sé.

“Ten fe” me repite continuamente mi amiga y enorme corredora Belén Pegasus. Y ciertamente esa es la clave de un maratón: tener fe en ti mismo.

Seis días para estar en la salida de nuevo, seis días cargados de cosquilleo que irá haciéndose más agudo hasta el domingo.

Correré en Barcelona los últimos kilómetros con Mikel, como siempre. Y lloraré al cruzar la meta dándole la mano, como siempre. Es una rara forma de ser feliz, si.

Hay una máxima en el triatlón: calma, cabeza y cojones. Queda todo dicho.

 

 

Maratón de Málaga 2013: 4 días

4 Dic

A cuatro días del Maratón de Málaga tengo ya los nervios recorriendo todo mi cuerpo.

No vengo a hablaros de los cientos de kilómetros entrenados, ni de los madrugones, ni de mis pobres pies que ya imploran descanso.

Sólo me asomo a este descuidado blog para deciros que lo volveré a intentar, y que me vaciaré antes de traspasar la línea de meta de mi sexto maratón.

No sé lo que representa correr un maratón para vosotros, seáis corredores o no. No sé qué proporción entre deporte, reto o estupidez barajáis. He dejado de preguntar, y he dejado también de responder.

Hay algo que transciende mi entendimiento en esta prueba, algo que empieza 3 meses atrás y vapulea mis sentidos día tras día. El maratón hace que exploten mis sensaciones, me llena.

Como en todos los maratones sueño ya con los kilómetros finales, cuando Mikel entrará en carrera. Y como en todos los maratones me emocionaré al ver a mi hijo mayor tirando de mi en el kilómetro 34, marcando el ritmo, obligándome a beber . Y de nuevo llegaremos juntos. Juntos.

“Tonight is the night, we’ll fight till it’s over”. ¡Vamos con todo!

Maratón de Valencia. Dias finales.

11 Nov

A una semana para el Maratón de Valencia entramos en la etapa más especial: la de las dudas, los nervios y los sueños.

Me encantan estos días. En ellos noto que estoy especialmente sensible, hasta llorón. Debe ser un efecto raro de las endorfinas que me salen por las orejas y me dejan “facilón”.

Tengo una imagen que me vuelve constantemente como recuerdo de mis días de entreno para este maratón. No es de ningún rodaje, ni siquiera es una foto mía. Es la foto que veis en el inicio de  este post. En ella, mi hijo Mikel, triatleta de los Diablillos de Rivas, entrena este Agosto a las 8 de la mañana en mar abierto.

Me estremece esta foto, me hace pequeño. Para mi es la imagen de lo que representa para un corredor popular las carreras. Tú solo. Ni contra nada ni contra nadie. Sólo tú. Adaptándote a lo que las circunstancias y tu cuerpo te dan en cada momento. Eso es para mí correr.

Tengo la cabeza llena de sensaciones, tantas, que creo que hasta me pesan, y como sabéis, un maratoniano debe ir lo mas fino posible en su carrera.

No voy con presión a Valencia. Voy con la intención de pelear “con todo”, como me gusta decir. Iñaki y Mikel, mis piernas, me llevarán. Y si las cosas se tuercen otra vez, no pasa nada, volveremos a empezar el trabajo. Soy maratoniano…

Perdonad pero quiero dedicar una línea especial a Josu, sí a Josu. Siempre exigiéndole más, siempre pensando que no hace todo lo que puede, siempre empujándole a cuidar los detalles. Enhorabuena amigo, buen trabajo.

¡Corre con todo!

Semana -2 para el Maratón de Valencia 2012

4 Nov

Dia de rodaje largo en la Casa de Campo

Como por arte de “birli-birloque” ya estoy a menos de 15 días para el Maratón Divina Pastora de Valencia.

En un viejo post contaba que quedaban 22 semanas para Valencia. Parece mentira lo cerca que estamos ya.

No voy a aburriros con entrenos, ritmos, fascitis y similares de los que suele hablarse en estos días. Hoy toca decir que estoy muy contento con el trabajo y el momento en el que me encuentro. De la mano de Zona de Meta, con la ayuda de Fernando y Jaime, hemos conseguido remontar una etapa de sombras que ya está olvidada.

En Valencia pasará lo que tenga que pasar. Son ya conocidos mis “murazos”. En los 4 maratones que he corrido los resultados han sido regulares y he sufrido más de la cuenta, en alguno de ellos incluso he acabado sin tener muy claro si lo había hecho.

Y si llega el muro en Valencia, no pasa nada. El maratón es así, muchas veces “cruel”, pero pone a cada uno en su lugar. Tal vez todavía no era mi momento.

Creo sinceramente que mi premio ya lo tengo. El premio han sido los más de 1.000 kms recorridos en los que he tenido rodajes con unas sensaciones maravillosas. El premio es el camino…

Me acompañará a Valencia mi liebre de lujo, mi hijo Mikel. Seguro que esta vez cuando se enganche a mi carrera en el km 35 le diré: “aprieta Mikel, que te dejo atrás…”

Quedan quince días especiales donde la carga de entrenos baja pero las emociones crecen, y ¡pienso disfrutarlas todas!

La travesía del desierto

26 Ago

Mi intención para el año que viene era participar en el Maratón del Sahara (foto), pero sin proponérmelo me he anticipado y ya estoy en plena travesía del desierto,  hacia el Maratón de Valencia de Noviembre, eso si.

La fascistis plantar izquierda que comparte mi vida desde Marzo se ha hecho fuerte y tiene una una nueva amiga que es una tendinitis en la rodilla derecha. Ahora, como pareja de hecho, comparten morada en mi pobre anatomía. Total que estoy hecho una castaña.

En las últimas semanas había conseguido recuperar la regularidad en los entrenos que tienen pautas muy diferentes a las que he utilizado en otras preparaciones.

Ahora entreno a ritmos muy bajos.  Parece que mis pulsaciones son demasiado altas ya desde la salida, y para combatir ese mal  la mejor medicina son los rodajes a ritmos bajos.

Tengo nuevos entrenadores, Fernando y Jaime de Zona de Meta,  y me tienen en un medio andar-rodar desde primeros de Julio intentando adaptar la maquinaria.

Quedan 12 semanas para Valencia y la verdad que no pinta bien. Pero como lo de rendirse no está en mi vocabulario intentaremos estos días  cuidarnos como una bailarina y darnos antiinflamatorio a saco, a ver si en una semanita conseguimos ver un oasis en el camino a Valencia.

De padres, hijos y deporte

17 Jun

Creo que todo el mundo que se enfrenta al hecho de ser padre o madre siente cierto vértigo. En mi caso, desde luego es así. A las dudas e inquietudes propias hay que sumar las producidas por tener alguien a quien tutelar, alguien a quien dirigir sin que pierda su propia identidad y su capacidad de elección.

En este dificil equilibrio emocional surgen las dudas  de si “empujo” a mis hijos hacia el lado correcto o si por el contrario estoy intentando que ellos rediman mis errores, mi propias frustaciones.

La foto que ilustra este post la tomó ayer en Madrid David Fernández, gran triatleta y fotógrafo. En ella podeis ver a Mikel esperando la señal del juez de salida para iniciar en la Casa de Campo el Wild Wolf Triathlon Villa de Madrid. Le esperan por delante 750 metros nadando, 23 km en bicicleta y 5 km corriendo.

Cuando veo la cara de Mikel veo a un ser feliz y pienso que tal vez algo estaremos haciendo bien.

PD. Mikel no pudo acabar la prueba. Se retiró en el segmento de ciclismo tras sufrir un segundo pinchazo.

Semana -22 para Valencia

10 Jun

El título puede parecer una broma pero no lo es. Quedan 22 semanas para el Maratón de Valencia.

Cinco meses que afronto sin tenerlas todas conmigo: mi entrenador deja las preparaciones para centrarse en su hija recién nacida, sigo con un pie a medio recuperar de la fascitis, estoy muy bajo de kilómetros y pasado de peso.

Nadie dijo que esto fuera sencillo.

La cabeza está centrada en el objetivo de bajar con margen de 3h30 y si la cabeza quiere, el resto le acompañará.

Vamos a por ello.

Madrid R’n’R Maratón 2012: rock and roll a ritmo de vals

1 May

km 38. Mikel llevándome a meta. Una liebre de lujo.

No se puede tener todo en la vida. Buena preparación previa, la cabeza en su sitio, la fascia sin dar guerra durante la carrera pero no ha sido suficiente para poder hacer un buen maratón.

Es el cuarto en el que he participado y en los cuatro he recibido una paliza física importante que no ha estado reflejada en un buen resultado.

Madrid 2012 ha revivido las sensaciones especiales que sientes al participar en un Maratón. El buen rollo que se respira entre corredores, las risas cuando todavía tienes fuerzas, el traqueteo rítmico de las pisadas, el público maravilloso y como en la vida, el dolor. Intento olvidarme de las pulsaciones tan altas que me obligaban a buscar aire como fuera, de los calambres, de la sensación de estar vacío de fuerzas de esa impotencia que, lamentablemente, me es familiar. No ha sido un buen maratón, no señor.

Mikel entró como estaba previsto en el kilómetro 35y su esfuerzo fue clave para poder acabar la prueba. Tuvo que emplearse a fondo, tirando de mí y dándome ánimos continuamente.

Entrando en el Retiro

Las sensaciones malas ya están olvidadas, hay que pasar página rápido y eso es lo que hago. Lo que tarda tiempo en diluirse es la rabia por el resultado. Al acabar, sin pensar mucho, comenté a mis compañeros que me merezco más, que me merezco mejor tiempo y posiblemente sea así, pero estamos hablando de Maratón, de correr 42 km y aquí las reglas son otras.

No me rindo. Toca descansar y bajar el ritmo de los entrenos pero en mi cabeza está ya empujar más fuerte para llegar preparado a 10 kms, sólo 10 kms, los que van del 32 al 42 y que marcan la diferencia entre sobrevivir o dominar la distancia.

Valencia en Noviembre será posiblemente mi siguiente etapa. Un maratón “llano” en el que la preparación atravesará los meses de verano y que exigen “algo” más de esfuerzo. Vamos a por él “con todo” como dicen los veteranos.

Y mientras tanto correremos diezmiles y algún que otro triatlón con mis dos joyas: Mikel e Iñaki, que sin darse cuenta me marcan el paso del tiempo.

Todos juntos antes del inicio. En Correos se respira maratón.

En grupo con mis compañeros Jesús y Luis

Mikel, como siempre, pendiente de mí.

Con Los Chavales de la Tapia, cerca del km 21

km 39. Pasando los rigores del "muro". Mikel disfrutando del público.

Llegada a meta juntos, siempre juntos. Sensaciones que se disparan.